La calidad depende del color del cristal con que se mira / parte II

publicado por Ignacio el 20 Agosto, 2009

Frontal digital

Como se explica más arriba, la mayoría de sistemas de impresión digital no pueden imprimir imágenes de tonos continuos porque sólo pueden depositar puntos con un número limitado de bits por color de cuatricromía, y por eso las imágenes de tonos continuos deben convertirse a un patrón de puntos que
contenga el número correcto de bits por color. El proceso que se aplica para hacerlo (tramado) se fundamenta en las limitaciones de la vista humana: el ojo humano no puede distinguir fácilmente puntos pequeños poco espaciados entre sí. El proceso convencional de conversión a medios tonos convierte
una imagen en blanco y negro de tonos continuos en una serie de puntos equidistantes de distintos tamaños (puntos de trama) que se colocan en un patrón reticulado (la ‘trama’, es decir, líneas de puntos equidistantes). Las tramas de medios tonos se miden en líneas por pulgada (lpi). Cuando mayor sea el número de líneas, es decir, cuanto mayor sea la ‘lineatura de trama’ o ‘frecuencia de líneas’, mejor será la reproducción de los detalles, pero más difícil será de reproducir la imagen. A una distancia de lectura normal, el ojo humano ‘combinará’ los puntos en sus equivalentes convencionales.

Cuanto mayor es la lineatura de trama, mejor es la reproducción de los detalles, pero se debe pagar un precio. El estándar comúnmente aceptado en el sector es de 256 niveles de salida, lo que representa una gradación suave del negro al blanco (o entre cualquiera  de los colores de cuatricromía y el blanco).

Fuente: Interempresas.net
Publicado en el Boletín Agudi, 13 al 19 de Julio de 2009

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